
Hay muchas cosas que nos motivan para salir en bicicleta y creo que a lo largo de los años vamos pasando por diferentes fases y esto lo terminamos haciendo todos sin excepción.
Al principio lo único que me importaba era el llegar a casa en las mejores condiciones posibles, ya que las pajaras que cogía en los regresos eran monumentales, los últimos kilómetros eran un calvario y por las tardes el dolor que tenía en las piernas era insoportable, pero eso me motivaba para seguir entrenando y poder llegar a casa todo de una pieza, mas tarde cuando conseguí que no me descolgaran en los repechos y adquirí un mejor estado de forma, mi motivación fue diferente, entonces entrenaba para estar con los mejores cuando llegaran los puertos, eso nunca fue fácil, ya que por muy en forma que estés, siempre habrá muchas mas gente que este mejor que tú, pero el objetivo se cumplía en parte.
Cuando acumulé los kilómetros suficientes para hacer salidas largas mi motivación volvió a cambiar y comencé a ilusionarme por realizar alguna marcha de aquellas que llevaba mucho tiempo oyendo a los corredores mas veteranos y también lo conseguí. En los años siguientes volvía a motivarme pensando en que podría mejorar el tiempo que había hechos los años anteriores, y con mucho sufrimiento volví a conseguirlo.
Hasta el día en que eso deja de motivarte y empiezas a pensar en lo que también dejas atrás cuando dedicas mas tiempo del que en realidad tienes, además de que tú estado de salud se resiente y es entonces cuando llegas a la fase en la que ahora me encuentro y es la que hoy en día me motiva casi de igual manera que cualquiera de las anteriores y siendo como es de las mas simples y practicamente insustancial, es al mismo tiempo una de las mejores, ya que le ha quitado toda la presión que podías tener en tiempos pasados.
Hoy en dia solo me preocupa poder llegar al almuerzo...
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