
Estamos ante un invierno algo atípico. Aunque si contamos con que en invierno hace frío, llueve, nieva y el aire es gélido, entonces es algo mas bien normal y habitual. Lo atípico es que esto lo haga practicamente todos los días de la semana, casi sin excepción.
La lluvia, el frío y la nieve han hecho acto de presencia y se han quedado aquí, se han alojado entre nosotros de forma permanente, la verdad es que no hay manera de disfrutar de un día soleado y maravilloso para salir de paseo con la bici, pero al mismo tiempo si hemos disfrutado de algo nada común y es el poder pasear bajo los copos de nieve y por caminos helados.
Este año la calderona se vistió de blanco, y no es que esto sea excepcional en invierno, si no que esta vez fue durante varias semanas y con espesores realmente considerables . Acostumbrados como estábamos a inviernos agradables y suaves con días soleados , que mas bien parecía que vivíamos en una eterna primavera con algún día o como mucho con alguna semana de viento siberiano.
La verdad es que ha sido un placer poder transitar por estas rutas de montaña, en un paraje tan blanco y la vez en un ambiente tan frío, ya que era difícil no helarse los pies o las manos y a mas de uno se le amorataron los dedos, pero ha valido la pena, salidas como estas no se pueden hacer todos los años.

Esperemos que la naturaleza nos siga brindando otros años con su gran belleza y esplendor.
Vicente.
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